Las leyendas sobre las gatas tricolor
- Marta Aja

- 31 ene 2021
- 3 Min. de lectura
Los gatos han sido un animal partícipe en varios mitos y supersticiones, estando “rodeados” por un aura de magia y misterio. Podemos encontrarlos tanto en jeroglíficos de Egipto hasta en la narrativa como un animal cómplice de las brujas.

Las gatas tricolores se caracterizan por tener tres colores: naranja, negro y blanco. Y sí, decimos gatas porque la probabilidad de que nazca un gato macho tricolor es muy baja, y si naciera, la posibilidad de que sea fértil es casi imposible.
Esto se debe a que el cromosoma X es el que posee el color negro y naranja, por lo que los gatos machos (XY), sólo pueden tener uno de los dos colores, mientras que las hembras (XX) pueden tener ambos colores junto con el blanco.
Además, la combinación de colores nunca se puede repetir, siendo única en el mundo. ¡No hay dos gatas tricolor iguales!
Como hemos mencionado, estas gatas poseen tres colores principales pero, dependiendo del que sea dominante, reciben un nombre u otro:
Carey: Tanto el naranja como el negro son los colores predominantes, siendo el blanco casi inexistente en el pelaje de la gata.
Calicó: El color predominante es el blanco y sus manchas son naranjas y negras.
Atigrado: Los tres colores presentan un patrón atigrado en las zonas naranjas y negras.
Leyendas relacionadas con las gatas tricolor
Aunque existen varios mitos sobre las gatas tricolor, ¡Os contamos las más populares!
Como cuenta Celia en Lucca La Loca, una de las leyendas existentes tiene su origen en el siglo XII en un monasterio del norte de Tíbet. Según la leyenda, los monjes que habitaban en el monasterio siempre estaban en permanente desacuerdo, creando un gran malestar. Ante esta situación, los monjes pidieron hacer ayuno durante tres días para encontrar la iluminación. Pasado estos días, una gata tricolor apareció en la puerta del monasterio junto a sus crías, cuyos pelajes también eran tricolor. Los monjes consideraron que aquella visita podría ser una señal y decidieron acoger a la gata y a sus crías.
Pasado un tiempo, y ante la dedicación admirable de la gata a sus hijas, los monjes se reunieron para meditar sobre la tranquilidad obtenida ante la llegada de la pequeña familia, y llegaron a la siguiente conclusión: el color blanco y negro del pelaje representa el Ying y el Yang, los opuesto, mientras que el naranja representa la tierra. Con ello, dedujeron que si se unían los tres mencionados elementos, podrían conciliar sus diferencias “formando una unión tan bella como su manto y así conseguir la paz”.
Según la cultura japonesa, las gatas tricolores son sinónimo de buena suerte en las casas donde viven. Incluso los Maneki-neko, los famosas muñecos de gato que mueven la pata y que representan la buena suerte están inspirados en ellas. Incluso existe la leyenda de que los marineros japoneses llevaban en sus barcos gatas tricolor para protegerse de las tormentas y ahuyentar a los fantasmas.
Como cuentan ByMascotas, también existe el mito que explica el origen de las gatas carey con el sol y la luna. Según la leyenda, una vez el Sol decidió participar en la vida de la Tierra, transformándose en gata negra. Mientras tanto, la Luna cubriría la ausencia del Sol, sin embargo, cansada de esperar, la Luna se retiró provocando la rápida huida del Sol. Ello provocó, que “miles de rayos luminosos y dorados colores, cubrieron y quedaron atrapados en la mágica piel de la gata negra” dando lugar a ese característico pelaje.
Como consecuencia de todas estas leyendas, aún existen personas creyentes de este supuesto halo de misterio propio de las gatas tricolor, las cuales se han visto perjudicadas a la hora de adoptarlas.
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